miércoles, 17 de octubre de 2012

PODER DEL DECRETO ¿sienten Su Poder Infinito?



PODER DEL DECRETO

     Cuando están realizando un Decreto, ¿sienten Su Poder Infinito?
 Una vez que comiencen a sentir el Poder Infinito de los Poderosos Decretos puestos de manifiesto en el nombre del "YO SOY", no habrá ni una sola cosa que no puedan lograr. 

Por eso les digo que no hay nada tan importante, tan vital entre los seres humanos, como la emanación de los Decretos del "YO SOY" para el avance, la Expansión de la propia Luz, y la protección de ustedes mismos, de sus familias y de la Tierra. 

Es la única poderosa Energía actuando de acuerdo con órdenes y calificaciones de ustedes. 

El ser humano nunca ha tenido una oportunidad como la actual para rendir este Servicio.

 Traten de sentir esto en todos los Decretos que realicen, ya sean por ustedes mismos, o por lo que sea que se requiera. 

Recuerden, que cuando pronuncian algo con propósitos constructivos están poniendo de manifiesto el Infinito Poder de la Luz. Cuando hacen esto, es la Voz de la Luz la que llama desde la individualización humana para Su Perfección y Victoria. 

Por lo tanto, Ella es la Autoridad. 

Las personas no han sentido esto; pero sientan que la invocación de ustedes es la Autoridad de la Vida que se llama a Sí Misma y manifiesta Su Poderosa Energía para darles Su Protección y Bendición.


EFICACIA DEL DECRETO


     La eficacia del decreto es determinada por la cantidad de sentimiento y convicción que es liberada a través de él, y de la claridad de la imagen que se mantiene en el cuerpo mental, que es la que forma el patrón alrededor del cual la energía física del "Fíat" hablado se une. 

La habilidad del estudiante para visualizar la Actividad que está decretando que se establezca en él o a través de él, y la cantidad de sentimiento positivo en la eficacia de esa Actividad para manifestar el control de una situación, forma más del ochenta por ciento del poder en el decreto. 

Por lo tanto, el interés del estudiante debe estar detrás del decreto, y su energía debe ser positiva y controlada para que tenga resultados de una naturaleza positiva. 

La cantidad de poder liberado a través del decreto, varía de acuerdo a la naturaleza del estudiante.


     Yo he visto un hombre herido de muerte por un decreto susurrado de odio o ponzoña, cargado con suficiente fuerza como para destrozar la envoltura física (por supuesto, el generador no se dió cuenta de que estaba firmando su propia muerte en el momento en que liberó su decreto). 

Algunos individuos pueden, por su naturaleza, ser extremadamente positivos en el uso del bajo tono de la Maestría. 

Otros no pueden transmitir el sentimiento si no es mediante el ejercicio de una cantidad de fuerza física que da seguridad de su cumplimiento a las corrientes de vida. 

Aquí la Libertad es el orden del día. La Acción es el requisito de la hora. 

El control balanceado de energía, sea esta acompañada por una "voz fuerte", como aquella con la que Jesús sacó a Lázaro de la tumba, o "La Voz del Silencio", mediante la cual el sol "escucha" la hora de levantarse cada mañana de su lecho.

     Cuando el decreto es acompañado con la visualización del Fuego Sagrado que se está invocando, la cualidad positiva de la voz del estudiante evitará el "sentido de lucha" que a veces aparece en la energía de la vida del estudiante inseguro. 

Por otro lado, si el decreto es dado de una manera firme y correcta, se cargará al grupo con un mayor sentimiento que será revivificado en su actividad individual. 

La importancia de un decreto audible descansa en el hecho de que las formas de pensamientos y sentimientos están revestidas con la sustancia, energía y acción vibratoria de la Octava en la cual mora la apariencia de angustia. 

El uso consciente de los decretos, respaldado por la determinación consciente, es un Poder Invencible.


Del Libro CIENCIA ESPIRITUAL (pág. 37-39) - Autor: SAINT GERMAIN
Edición Conjunta: EDITORIAL MANIFESTACIÓN & EDITORIAL SEÑORA PORTEÑA

Concienciemos que: la culpa de lo malo que hacemos la tenemos nosotros




SOMOS LA CAUSA


Estudiando, concienciemos que: la culpa de lo malo que hacemos la tenemos nosotros. 

El mal que existe lo creamos con nuestra ignorancia, incultura, excluyendo todo sentimiento de dolor, contrayendo la vida, autocalificando mal la Energía Divina y con la terquedad de no querer aprender y saber. 

No existe energía externa mala que se introduzca en nosotros para producir desastres, si no existe una energía cónsona que le corresponda dentro de nosotros. 

Las energías siniestras y todo mal, existen sólo dentro de sus propias víctimas. 

Lo siniestro que nos puede venir a atacar, no existe, a menos que tengamos algo que lo atraiga. 

Cuando guardamos maldad, separatividad, insensibilidad al dolor ajeno, exclusión, agresividad, odio, envidia, celos y otras cosas nefastas, y nos afloran, son un demonio que llamamos la “otra polaridad”. 

Cuando a alguien le dicen que robe o tiene la oportunidad de robar, robará, y si no lo tiene, no lo hará, así lo obliguen. 

El mal es una calificación de la energía que está dentro de la propia gente.

No nos gusta aceptar la verdad de los defectos que tenemos. 

Cuando hacemos algo divino, sublime, decimos que es un “Ser de Luz” actuando a través de nosotros; y si procedemos mal, nos acusan de estar poseídos por las “energías siniestras”.

Lo constructivo y lo negativo está dentro de nosotros. 

No son fuerzas externas. 

No evadamos el hacernos responsables de nuestros actos. 

No acusemos a otros como causantes de lo malo que realizamos. 

Esto es falta de cultura, madurez, crecimiento, y por supuesto, negación de la autoconciencia.

Del libro: “Ascensión Metafísica”, de Rubén Cedeño; pág. 59 a 61. Edición conjunta: EDITORIAL MANIFESTACIÓN & EDITORIAL SEÑORA PORTEÑA.